Aire Comprimido

Introducción al aire comprimido.

Cuando pensamos en un arma de aire comprimido, para la mayoría de nosotros resulta inevitable volver la vista atrás y recordar aquellas pistolas y carabinas de juguete que podíamos encontrar en jugueterías y ferias; productos de dudosa calidad y precisión diseñados exclusivamente para niños. Para muchos amantes de las armas, este tipo de productos resultan poco atractivos, especialmente teniendo en cuenta los prejuicios que muchos de nosotros aún mantenemos sobre ellos. Considerar que un arma de aire comprimido moderna es un producto exclusivamente infantil es tan osado como afirmar que un vehículo es apto para ser conducido por un niño por el simple hecho de no disponer de un motor deportivo de alto rendimiento.

Probablemente, el principal motivo por el cual las armas de aire comprimido han sido rechazadas por gran parte de los usuarios de armas de fuego de gran calibre es su apariencia: muchas de ellas son construidas en materiales de baja calidad, mostrando un aspecto frágil y poco profesional, algo que por lo general no sucede con armas de fuego. Afortunadamente, existen productos en el mercado capaces de evidenciar cuan equívoca es esta percepción, demostrando que un arma de aire comprimido puede equipararse en términos de calidad de construcción y tecnología a muchas armas de fuego de renombre internacional.

Actualmente, las armas de aire comprimido proporcionan un gran rendimiento en términos de potencia y precisión a un precio notablemente más bajo que sus homólogas de fuego, motivo por el cual suponen un nicho de mercado realmente interesante para aquellos tiradores que se inician en los deportes de precisión o bien para aquellos usuarios que desean disponer de un arma perfectamente válida para entrenar fuera de temporada o incluso realizar competiciones de tiro de precisión.

Una de las principales virtudes de las armas de aire comprimido es sin duda su bajo coste de adquisición, uso y mantenimiento respecto a cualquier arma de fuego. En primer lugar, la adquisición de un arma de fuego va estrechamente ligada a la obtención de un permiso de posesión y uso de dicha arma, con el coste temporal y económico que implica. Más allá de la mera obtención del permiso, su manutención implica el pago de unas tasas de renovación periódicas así como el abono de la cuota mensual correspondiente al uso de las instalaciones de un campo de tiro o bien de un coto de caza. Un arma de fuego implica consecuentemente estar dispuesto a asumir unos gastos de mantenimiento independientemente de su frecuencia de uso. En el caso de adquirir un arma de aire comprimido, el gasto inicial (y probablemente también el total) se reduce al coste de adquisición del producto, sumando obviamente el coste de la munición, del cual hablaremos más adelante.

Dentro del conjunto de armas de aire comprimido existe un espectro realmente amplio de especificaciones técnicas, tecnologías y de precios. Podríamos afirmar que dada la variedad actual de este tipo de productos, existen opciones para cubrir todo tipo de necesidades y usos potenciales que uno pueda imaginar. Desde latear o practicar ‘plinking’ con una Gamo Black Bear hasta participar en competiciones de tiro con una Gamo Compact, este tipo de armas son una garantía de disfrute a un precio realmente contenido.